martes, 30 de mayo de 2017

Lo que no debemos hacer cuando leemos en voz alta

Sentarnos junto a nuestros hijos y leerles es una experiencia muy nutritiva tanto para ellos como para nosotros. Aquí algunos tips sobre lo que no debemos hacer:

-No lea historias que a usted no le gustan. 

-No continúe leyendo un libro cuando se haya dado cuenta de que su elección no fue buena. Admita que se equivocó y escoja otro.

-No comience a leer si no tiene el tiempo suficiente para hacerlo. Concluir después de una o dos páginas sólo frustrará el interés de los niños en la lectura.

-Cualquier espacio o momento puede ser ideal para la lectura, lo único que se necesita es entusiasmo y disposición.

-No se incomode si los niños le hacen demasiadas preguntas, sobre todo si son muy pequeños. Responda a sus inquietudes con paciencia.

-No imponga una interpretación de la historia después de leerla.

-No confunda cantidad con calidad. Al leerle a los niños durante quince minutos, brindándoles todo su entusiasmo y atención les está dando un placer que permanecerá mucho tiempo en su memoria. Más que lo que logran dos horas viendo la televisión.

-No use los libros como una amenaza: "Si no se van a su cuarto no les leo un cuento", "si no hacen la tarea no les leo un cuento". Así sólo logrará que su actitud hacia la lectura se vuelva negativa.

-No trate de competir con la televisión y electrónicos. Recuerde que hay tiempo para todo.

Mis recomendaciones y sugerencias de Jim Trelease.

Ilustración de Andrew Stevovich

martes, 23 de mayo de 2017

¡No más miedo!



“La camada de humanos que hoy puebla el mundo nació leyendo y escribiendo de una manera y morirá leyendo y escribiendo de otra” Por Antonio Fraguas.

Partiendo de esta innegable realidad, conforme a mi experiencia como promotora de lectura y ante la disyuntiva reinante y la aprensión ante el uso de las nuevas tecnologías y medios digitales para motivar y estimular la imaginación y el fomento de la lectura en nuestros pequeños, la generación 2.0; me atrevo a afirmar que: “Lo importante no es el formato sino el contenido”.

Mientras se tenga el poder de sembrar la emoción cobijada entre palabras que brotan del maravilloso mundo de la experiencia humana, efectivamente no marca ninguna diferencia si el soporte literario es arcilla,  hueso,  papiro, pergamino, libro de papel o digital.

Indistintamente del formato, lo imprescindible es despertar esa curiosidad innata,  ese poder investigativo, la sed de conocimiento y la capacidad para crear historias mediante el uso de la imaginación y la conexión emocional, es decir, el poder valerse de las vivencias e intereses.

Como mediadores de lectura que podemos ser todos aquellos interesados en transmitir su magia, en esencia lo verdaderamente importante es utilizar como canal mediador la creatividad y el empleo del juego, puente vital para obtener los frutos deseados.

El formato digital no tendrá ese olor indiscutible y potenciador sensorial de los libros de papel, no podrán formar parte del panorama de una biblioteca; pero la estantería de libros la cargarás en el bolsillo, disfrutarás de ediciones que ya no se publican en papel, son más económicos y ni hablar del potencial ecológico.

Caminemos al paso de esta nueva era. Aprovechemos esta herramienta para activar nuestra cultura perdida de lectura… Sembremos esa semilla en nuestros niños.

¡No más miedo!



  












viernes, 19 de mayo de 2017

La importancia de la creatividad

La creatividad es la capacidad del ser humano para crear e inventar, y a ella le debemos todo lo que conocemos.

La garantía de explotar al máximo ese potencial recae principalmente en nosotros los padres, es por ello que debemos convertirnos en animadores y promotores de experiencias creativas. Desde mi punto de vista la creatividad es la habilidad más importante de desarrollar en nuestros niños.


En los primeros dos años de vida, la forma de aprender se basa en la relación que se tiene con el mundo que nos rodea, y para conocer el entorno, el niño siente la imperiosa necesidad de tocar, chupar, moverse, golpear, tirar objetos, entre otras cosas y de esta forma recibir la información que necesita para adquirir destrezas, habilidades y conocimiento. 

Los especialistas apuntan a que ser creativo es una actitud que se debe promover y potenciar desde la infancia, tener pensamientos originales pensamientos, constructivos o divergentes, es uno de los elementos que se valoran mucho en la actualidad. 

Las posibilidades para promocionar la creatividad son muchísimas, podré comentarles en otra entrada del blog pero lo primeramente esencial para dar inicio a esta aventura es evitar reprimir la proactividad y la iniciativa del niño, de ello dependará tener un futuro lleno de emprendedores.


lunes, 17 de febrero de 2014

Un niño

Una vez un niño fue a la escuela.
El niño era bien pequeño.
la escuela era bien grande.
Pero cuando el niño vio
que podía caminar hacia el salón
desde la puerta de la calle
se sintió feliz
y la escuela
ya no le pareció tan grande como antes.

Poco tiempo después, una mañana
la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo -
- Bien – pensó el niño, porque le gustaba dibujar
Y podía hacer todas esas cosas:
Leones y tigres,
gallinas y vacas
trenes y barcos.
Así que tomó su caja de lápices de colores
Y se puso a dibujar.

Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! ¡Todavía no es hora de comenzar!
Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos
- Ahora, dijo la maestra, hoy vamos a dibujar flores
- ¡Qué bien! Pensó el niño,
Porque a él le gustaba dibujar flores.
Y comenzó a dibujar flores muy bonitas
con su lápiz rosa, naranja, y azul…
Pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo hay que hacerlas
- ¡Así! dijo la maestra
dibujando una flor roja con el tallo verde
- ¡Ahora sí! Dijo la maestra
- Ahora pueden comenzar.
El niño miró la flor de la maestra
Y luego miró la suya;
A él le gustaba más su flor que la de la maestra.
pero él no reveló eso.
Simplemente guardó su papel
E hizo una flor como la de la maestra:
Roja, con el tallo verde.

Otro día
Cuando el niño abrió la puerta del salón
La maestra dijo:
- ¡Hoy vamos a trabajar con plastilina!
- ¡Bien! Pensó el niño
El podía hacer todo tipo de cosas con plastilina:
Víboras y muñecos de nieve
elefantes y conejos;
autos y camiones…
Y comenzó a apretar y a amasar
la bola de plastilina
pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! No es hora de comenzar
- Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos
- Ahora -dijo la maestra- vamos a hacer una víbora
- ¡Bien! – pensó el niño
A él le gustaba hacer víboras
Y comenzó a hacer algunas
de diferentes tamaños y formas
Pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! Yo les enseñaré como hacer una víbora larga
- Así… – mostró la maestra
- ¡Ahora pueden comenzar!
El niño miró la viborita que había hecho la maestra
y después miró las suyas.
A él le gustaban más las suyas que las de su maestra,
pero él no reveló eso.
Simplemente amasó la plastilina, como hacía en su casa
E hizo una viborita como la de la maestra.
Era una viborita delgada y larga.

De esta manera
El niño aprendió a esperar
y a observar
y a hacer las cosas
siguiendo el método
de la maestra.

Tiempo más tarde
él ya no hacía las cosas por sí mismo.
Entonces sucedió
que el niño y su familia
se mudaron a otra casa, en otra ciudad
y el niño tuvo que ir a otra escuela

Esta era una escuela mucho más grande que la anterior.
También tenía una puerta que daba a la calle
Y un camino para llegar al salón.
Esta vez había que subir algunos escalones
Y seguir por un pasillo largo
para finalmente llegar a su sitio.
Y sucedió que justamente ese primer día
Que el niño estaba allí por vez primera
La maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo
- Bien, pensó el niño
Y esperó a la maestra
para que le dijera cómo hacerlo.
Pero ella no dijo nada.
Solamente caminaba por el salón.

Cuando se acercó al niño
La maestra dijo: - ¿y tú no quieres dibujar?
- Si - dijo el niño, ¿y qué vamos a hacer? Añadió
- No lo sabré hasta que tú lo hagas - contestó la maestra
- ¿Pero cómo hay que hacerlo? Volvió a preguntar el niño
- ¿Cómo? dijo la maestra - De la manera tú que quieras –
- ¿Y de cualquier color? Preguntó el niño
- De cualquier color – dijo la maestra y agregó:
- Si todos hicieran el mismo dibujo usando los mismos colores
- ¿Cómo podría yo saber de quién es cada dibujo y cuál sería de quién?
- No sé… – dijo el niño
Y comenzó a dibujar una flor roja
con el tallo verde.

Helen E. Buckley

Traducción de Luis Porter

martes, 10 de diciembre de 2013

Día Internacional de los Derechos Humanos

Eduardo Galeano "Los derechos humanos"

La extorsión,
el insulto,
la amenaza,
el coscorrón,
la bofetada,
la paliza,
el azote,
el cuarto oscuro,
la ducha helada,
el ayuno obligatorio,
la comida obligatoria,
la prohibición de salir,
la prohibición de decir lo que se piensa,
la prohibición de hacer lo que se siente y la humillación pública son algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales en la vida de familia. Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición familiar perpetúa una cultura del terror que humilla a la mujer, enseña a los hijos a mentir y contagia la peste del miedo.
 ­
– Los derechos humanos tendrían que empezar por casa –

jueves, 19 de septiembre de 2013

EL Elefante encadenado por Jorge Bucay


Motivada por la visita a Venezuela de Jorge Bucay, gran escritor, médico, psicólogo, taxista, payaso, vendedor y cuentero argentino, aunada a mi búsqueda constante de estrategias que estimulen la capacidad creadora de nuestros pequeños, potenciando el cambio de paradigma educativo; aterrizó en mi memoria la gran historia del cuento infantil “El elefante encadenado” de este autor, publicado en el año 2008.

Volé a mi biblioteca y por enésima vez comencé a leerlo:

Por simple curiosidad, así como se aviva todo lo creado por el hombre (un motor que vamos perdiendo con el tiempo) un niño se interesó en un gigantesto, robusto y  férreo elefante que solía visitar para disfrutar de su magnífica actuación en un circo mágico. A este le llamaba la atención como aquella fiera luego de cada función era encadenada a una pequeña estaca apenas clavada en el suelo. Era un gran misterio como aquél animal no intentaba escapar.

Investigando, investigando, preguntando y preguntando, dormido y despierto, mucho tiempo había pasado y gracias a un amigo sabio el niño pudo resolver el misterio. El elefante ha estado atado desde muy pequeño…

¿En la actualidad descubrimos nuestras facultades y capacidades? ¿Explotamos nuestro potencial? 

¿Sabías que? La humanidad, en su mayoría,  ha crecido con este mensaje “No puedo y nunca podré”.

La infancia es el momento justo para potenciar nuestra creatividad.

Liberémonos de las estacas que nos atan…

Como educadores (padres, docentes, guías, formadores) un buen comienzo sería leyendo este encantador cuento.


Saray Delgado

“A todos los niños, especialmente a los que habitan inquietos y frescos                en el interior de los que nos llamamos los adultos”

Jorge Bucay






domingo, 11 de agosto de 2013

Yo no entiendo a la gente grande…

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque tapa la luz del sol.
Quita las flores a las plantas para dejarlas marchitar en un jarrón.
Y enjaula a los pajaritos.
Porque ha pintado todas las cosas de color gris y ha llenado el cielo de antenas y chimeneas.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque se creen importantes por el solo hecho de ser grandes.
Porque no me dejan caminar descalzo ni chapotear en la lluvia.
Porque me compran juguetes y no quieren que los use para que
No se rompan.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque le han puesto nombre difícil a todas las cosas sencillas.
Porque se pegan entre ellos o se pasan la vida discutiendo.
Porque quieren tener empleos importantes… y viven sentados
En una silla.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque me hacen decir versitos que no entiendo.
Porque me obligan a besar a la gente que no conozco.
Porque están siempre muy apurados y nunca tienen tiempo de
Contestar una pregunta o de contar un cuento.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque no les gusta sentarse en el cordón de la vereda.
Porque no sienten el placer de perder el tiempo mirando.
Alrededor y son incapaces de dar vueltas en un carrusel.
Porque cuando me porto mal me amenazan con ponerme una inyección.
Y cuando me enfermo me dicen que una inyección me va a hacer bien.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque quieren que coma con horarios…y no cuando tengo hambre.
Porque cuando pregunto algo, me contestan que soy muy chico…
Y cuando pido un chupete me dicen que soy un grandulón.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque siempre se hacen los lindos o los serios.
Porque dicen mentiras y ellos mismos se las creen.
Porque cada vez que me mienten me doy cuenta y sufro mucho.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque me dicen miedoso y ellos me hablaron de cucos y fantasmas.
Porque me piden que sea bueno y me regalan para jugar revólveres,
Dardos, flechas y escopetas de aire comprimido.
Porque han llenado la casa de cristales, porcelanas y cosas que se.
Rompen y ahora resulta que no puedo tocar todo lo que veo.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque perdieron la ganas de correr y saltar.
Porque olvidaron esas cosas que tanto les gustaban de chicos.
Porque antes de reírse siempre le piden permiso al reloj.
Yo no entiendo a la gente grande…
Porque cuando hago algo malo me dicen "no te quiero más".
Y yo tengo mucho miedo que me dejen de querer en serio.

¡Enhorabuena! << PROTAGONISTAS DE LA NUEVA ERA >>

“ Los cuentos no son un simple entretenimiento, son mapas de ruta que nos enseñan a hacer frente a los desafíos de la vida, nos ayudan a de...