“La camada de humanos que hoy puebla el mundo nació leyendo y escribiendo de una manera y morirá leyendo y escribiendo de otra” Por Antonio Fraguas.
Partiendo de esta innegable realidad, conforme a mi experiencia como promotora de lectura y ante la disyuntiva reinante y la aprensión ante el uso de las nuevas tecnologías y medios digitales para motivar y estimular la imaginación y el fomento de la lectura en nuestros pequeños, la generación 2.0; me atrevo a afirmar que: “Lo importante no es el formato sino el contenido”.
Mientras se tenga el poder de sembrar la emoción cobijada entre palabras que brotan del maravilloso mundo de la experiencia humana, efectivamente no marca ninguna diferencia si el soporte literario es arcilla, hueso, papiro, pergamino, libro de papel o digital.
Indistintamente del formato, lo imprescindible es despertar esa curiosidad innata, ese poder investigativo, la sed de conocimiento y la capacidad para crear historias mediante el uso de la imaginación y la conexión emocional, es decir, el poder valerse de las vivencias e intereses.
Como mediadores de lectura que podemos ser todos aquellos interesados en transmitir su magia, en esencia lo verdaderamente importante es utilizar como canal mediador la creatividad y el empleo del juego, puente vital para obtener los frutos deseados.
El formato digital no tendrá ese olor indiscutible y potenciador sensorial de los libros de papel, no podrán formar parte del panorama de una biblioteca; pero la estantería de libros la cargarás en el bolsillo, disfrutarás de ediciones que ya no se publican en papel, son más económicos y ni hablar del potencial ecológico.
Caminemos al paso de esta nueva era. Aprovechemos esta herramienta para activar nuestra cultura perdida de lectura… Sembremos esa semilla en nuestros niños.
¡No más miedo!