viernes, 12 de octubre de 2012

ALAN

Poco después de buscarlo y luego de escuchar el silencio, 
ese silencio que rara vez se asoma y que suele invocar sospechas… 
¡Lo encontré!

Empujada por la melodía de su voz
y tarareando su nombre una y otra vez,
atando cabos presentía ya su cercanía...

Segundos más tarde una especie de arena se clavaba bajo mis pies,
con cada paso y entre chasquidos 
¡Al fin! ¡Reconocí a mi niño!.

Rodeados por un polvillo blanco 
sus pequeñas manos se aventuraban del tarro al  labio, 
hipnotizado con cada sabor amelcochado. 

Y así, sentado justo a mi lado, 
a escondidas como en pecado, 
yacía mi niño bañado y rociado 
con puñados de arena encantada dulce y blanca.

Saray Delgado

¡Enhorabuena! << PROTAGONISTAS DE LA NUEVA ERA >>

“ Los cuentos no son un simple entretenimiento, son mapas de ruta que nos enseñan a hacer frente a los desafíos de la vida, nos ayudan a de...