Poco después de
buscarlo y luego de escuchar el silencio,
ese silencio que rara vez se asoma y que suele invocar sospechas…
¡Lo encontré!
ese silencio que rara vez se asoma y que suele invocar sospechas…
¡Lo encontré!
Empujada por la
melodía de su voz
y tarareando su nombre una y otra vez,
atando cabos presentía ya su cercanía...
y tarareando su nombre una y otra vez,
atando cabos presentía ya su cercanía...
Segundos más tarde
una especie de arena se clavaba bajo mis pies,
con cada paso y entre chasquidos
¡Al fin! ¡Reconocí a mi niño!.
con cada paso y entre chasquidos
¡Al fin! ¡Reconocí a mi niño!.
Rodeados por un
polvillo blanco
sus pequeñas manos se aventuraban del tarro al labio,
hipnotizado con cada sabor amelcochado.
sus pequeñas manos se aventuraban del tarro al labio,
hipnotizado con cada sabor amelcochado.
Y así, sentado
justo a mi lado,
a escondidas como en pecado,
yacía mi niño bañado y rociado
con puñados de arena encantada dulce y blanca.
a escondidas como en pecado,
yacía mi niño bañado y rociado
con puñados de arena encantada dulce y blanca.
